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miércoles, 26 de marzo de 2014

Techos y giros de mercado desde 1980: ¿cómo actuar ante un posible agotamiento alcista de largo plazo?

Complementando la visión macro, me parece muy importante comprender la parte técnica, puramente chartista. Es decir, conocer cómo funciona el mercado. Al fin y al cabo, las tendencias que desarrollan los mercados de valores son el reflejo de esa realidad macro de la que muy bien habla Hugo Ferrer. Siempre digo que la observación directa del mercado es una forma de mirar la realidad de frente. Por ejemplo, en el caso de euro-dólar, donde el euro no para de subir en contra de las expectativas de la mayoría de analistas, la realidad es que existe alguna fuerza (ó un conjunto de ellas) que impulsan al euro a apreciarse. Esa realidad es la que debemos tratar de comprender, de explicar, y en ningún caso, oponerse a ella. Si pensamos que esa realidad puede cambiar, entonces trataremos de tomar posiciones, buscando afinar en el timing, que es lo más difícil.

En bolsa suele ocurrir que las tendencias duren mucho más de lo esperado. Y uno de los principios fundamentales del chartismo es seguir tendencias (y por tanto no oponerse a ellas). Eso significa que nuestra labor debe centrarse mucho más en buscar tendencias fuertes establecidas, y seguirlas, en vez de tratar todo el rato de buscar el giro ó punto de inflexión, al menos no con dinero real (las conjeturas intelectuales salen gratis, y nos pueden ayudar). Esa labor de intentar buscar el techo de forma prematura tiene un gran desgaste psicológico y no es rentable. Lo rentable es seguir tendencias, lo cual no es tan fácil como parece, dicho sea de paso.

La economía y por lo tanto el mercado, son gigantes con fuertes inercias que no se cambian de la noche a la mañana, y por eso el inversor debe actuar con calma, y dar tiempo a que se formen los techos de mercado. Eso implica asumir fases correctivas de mercado, que pueden oscilar entre un 10 y 20% de caída. Si hemos entrado en máximos de cinco años (como los mercados USA hoy día), eso es un riesgo. Pero si llevamos dentro al menos 2 años, entonces es perfectamente asumible. Es más: debemos asumirlo (sin perjuicio de estrategias de cobertura total ó parcial que luego veremos).

En los principales techos de los años 2000 y 2007, tanto la Macro como el Técnico, avisaron del riesgo bajista unos meses después del techo de largo plazo, dando tiempo de sobra a salirse del mercado antes de la caída fuerte.

El techo del año 2000
En velas mensuales, el SP500 terminó rompiendo soporte a principios del año 2001, después de formar techo durante todo el año 2000. Aunque no salgamos en el punto óptimo (pull-back), hay tiempo de sobra para salirse y no tragarse la parte más grande del tramo bajista 2000-2003. Si miramos el gráfico en velas semanales, veremos que no hablamos de días, sino de semanas (incluso meses), para ir viendo formarse el techo (junto con el debilitamiento macro).




El techo de 2007
En el techo de 2007, podemos hacer el mismo análisis: techo, ruptura de directrices alcistas de corto, medio y largo plazo, y pull-back (esta vez más rápido), dando tiempo a cortar la sangría y evitar la parte más mortífera de la fase bajista, que es el objetivo principal de todo inversor de largo plazo.




La crisis de 1998 (con permiso del crack del 87)
También ha habido crisis fuertes donde el mercado cayó en vertical sin previo aviso, pero no fueron techos de ciclo de medio-largo plazo, sino crisis en contexto alcista. El crack de 1987 es un caso extremo: 20% de caída en un día, poco que hacer. La crisis de 1998 es quizá el mejor ejemplo para ilustrar de qué nos tenemos que proteger actualmente: una caída súbita y violenta sin previo aviso.

En julio de 1998 el SP500 siguió con fuerza al alza, marcando nuevos máximos. De repente, sin previo aviso, perdió un 22% en menos de dos meses.


En resumen, considero que nuestra tarea como inversores es protegernos de dos riesgos principales, y el segundo de ellos es en el que ahora mismo debemos fijarnos:


               1- un mercado bajista provocado por una recesión, tal y como ha explicado excelentemente en repetidas ocasiones Hugo Ferrer,

               2- un "susto" que puede llegar a ser importante, en forma de caída vertical sin previo aviso, no necesariamente tan fuerte como el famoso crack del 87 (un cisne negro en toda regla), pero potencialmente dañino, como fueron las crisis de 1997 y sobre todo 1998. Y de forma más genérica, de cualquier "cisne negro" (cobertura genérica "por lo que pueda pasar"), es decir, alguna forma nueva de crisis que no se parezca a las anteriores. En cualquier caso, en un entorno de inflación y tipos tan bajos, no hay riesgo de pérdida de poder adquisitivo como en los años 70-80 de inflación alta, donde un SP500 lateral esconde en realidad un mercado muy dañino para los inversores.

¿Cómo protegernos del riesgo bajista súbito?
Las opciones son una forma magnífica de protegerse, total ó parcialmente. Son un instrumento bastante técnico, pero no es necesario saber mucho de matemáticas, sino comprender muy bien los conceptos. En próximos artículos hablaré de ello, con un ejemplo real, a precios actuales, planteando distintos escenarios y lo que nos ocurriría en cada uno de ellos. Veremos que con las Opciones no es necesario "acertar" con el mercado, en el sentido clásico (acertar con la dirección). Incluso equivocándonos podemos ganar, y al revés: acertando con la dirección del mercado, podemos perder. Por eso es muy importante comprender unos pocos conceptos básicos, y eso lleva algo de tiempo, porque cuando pensemos que ya lo hemos pillado todo, descubriremos nuevas dimensiones. Así son las opciones. Para mí, un mundo todavía más maravilloso que la bolsa "pura". Donde la creatividad y la imaginación son aún mayores.
No es necesario saber muchas matemáticas (pero sí unos conceptos básicos). Es importante conocer los conceptos, y en eso nos centraremos: explicar conceptos que TODO el mundo pueda entender.

¿Cuándo protegernos?
La respuesta va implícita en el uso de la herramienta (Opciones). Igual que en 1998, la estrategia que plantearé como cobertura genérica (o especulación genérica) debe realizarse de forma ideal después de una subida vertical de corto plazo, es decir, con el mercado sobrecomprado. El mejor ejemplo es lo que hizo el SP500 en junio-julio de 1998: dar otro tirón al alza en una tendencia de medio-largo plazo ya muy potente.

Eso significa que debemos prepararnos a actuar si el mercado pega ese otro tirón, y nuestro escenario global sigue siendo válido. En próximos artículos hablaré de las opciones y de estrategias muy simples tanto para los que tienen una cartera que proteger como para los que quieren especular con una posible caída del mercado. En ambos casos, tendremos en cuenta que la tendencia es alcista, y haremos uso del gran potencial de las opciones para adaptarse a escenarios variados, controlando el riesgo de forma muy precisa.


Este artículo ha sido publicado por Niko Garnier,
en el blog www.global-trader.net

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